LA PROFUNDIDAD DE LO EFÍMERO

Queridos Valerosos, ahora que empiezo la Gira Rita Valero Contigo al 100% quiero contaros algunas cosas de las que me encuentro mientras busco conciertos. Preparar una gira es un trabajo complejo, y que requiere tiempo, esfuerzo, y mucha mano izquierda. Os “haríais cruces” si supiérais las situaciones por las que algunas veces pasamos los músicos.

Para ilustraos sólo un poquito, voy a compartir con vosotros algunas de las cosas que me encuentro cuando busco bolos. (Bolos = Conciertos por si alguien no está familiarizado con la jerga).

Hay conciertos que te caen del cielo, como aquél que dice. Te llaman, te los ofrecen, el sitio es de lujo, hay equipo y técnico, te pagan tu caché, y lo tienen todo controlado. Todos firmaríamos por éstos, ¿verdad? Pues debo decirte que no son un mito, se dan, existen realmente, de verdad. Todo y que son los menos, y parecen una especie en peligro de extinción, no lo son, hay un paraíso, el paraíso de los músicos, donde existen esta clase de bolos. Ahí voy de visita de vez en cuando. Estoy pensando en alquilarme o comprarme un apartamentito en ese resort.

Luego están los bolos que te interesan a ti como músico, es decir, porque se hace mucha difusión y la promo puede ser muy interesante, porque el sitio es mítico, porque te interesa por lo que sea actuar en esa población porque no lo has hecho nunca, etc. Estos son los que habitualmente te tienes que “currar” un poquito más. A éstos llamas, normalmente no encuentras a la persona que se encarga de los conciertos, te dicen que dejes el recado, vuelves a llamar, nunca está, te dicen que te pases, pero si nunca está ¿cuándo le encuentro? Y aquí se despliegan infinitas posibilidades: una de ellas es que el propietario o el interlocutor, no se hace a la idea de que los músicos también pagamos la gasolina, y desplazarnos nos cuesta un dinerillo, si puedes cerrar un bolo por teléfono o mail, mucho mejor, todo y que yo soy muy defensora del trato humano, pero no me da el tiempo para visitar todos los sitios donde quiero hacer conciertos. En fin, si puedes te pasas, y ahí empieza el estira y afloja de “estamos empezando”, “mira qué pequeño es el local”, “pero tú me tienes que traer gente”…. A ver, sres. de los locales que “promueven” la música en directo: yo soy músico, ud. me contrata por hacer música. Ud. al que le proporciona las bebidas o la comida, no le dice que tiene la obligación de traerle clientela para que se coma la comida que le compra o se beba las cervezas, o los gin tónics, que tan de moda están, ¿verdad? No se le ocurriría. ¿Porqué a mí sí que me lo exige?

Tengo una teoría: la música no se puede palpar, no es un objeto que puedas tener en las manos, no te confundas, un cd o un pen sí que lo puedes tocar, pero la música en sí misma, es aire, se fusiona con la atmósfera, estás “vendiendo” algo efímero, estás vendiendo una experiencia, una vivencia, no un objeto. Por eso la gente se confunde, y creen que debes aportar algo físico, personas que gasten su dinero y reporten benefios al local. Y claro que sí, todos queremos ganar. Pero yo, como músico, no tengo la obligación de traerte gente. Yo te ofrezco un servicio, mi música. ¿La valoras? ¿La quieres? ¿Quieres vivir esa experiencia? Tú decides. Esto daría para escribir mucho más y no quiero detenerme sólo en este punto, pero también sé que existen músicos cara-dura que sólo van a pasar el rato como si de un ensayo o un encuentro con amigos se tratara, y eso tampoco lo veo correcto, tengo criterio. También existen locales que ni siquiera publicitan el concierto, ni ponen un cartel  o una pizarra en la puerta, y luego quieren que tú como músico se lo llenes de gente consumiendo. Entiendo que todos queremos que venga gente, el propietario y el músico, pero creo que es algo compartido, yo hago mi publicidad, mis carteles, mi difusión en prensa, etc. El dueño del local creo que debe aportar lo mismo. Y si los dos hacen su trabajo, bien recibido será, seguro. Personas del público, ¿véis lo importantes que sois? Por eso os llamo Valerosos, porque tenéis mucho valor. Siempre lo digo en mis conciertos: soís el 50% del espectáculo.

Pero hay otras situaciones que me cabrean aún más. ¿Aún más? Sí, aún más: aquellos que te dicen que vayas a tocar, pero que no hay presupuesto.

NO TE CONFUNDAS

Hay conciertos que hago con mucho cariño, y sin presupuesto porque creo que lo merecen, bajo mi criterio. Por amistad, por la causa, porque me da la gana,…. Por lo que sea.* Pero que te digan en algunas ocasiones: “no hay presupuesto”, y que el que lleva el pica-pica, o el que proporciona el cava sí que cobre, me parece injusto. ¿Porqué a ellos no les dicen también “tráeme los croassans, pero no hay presupuesto”? ¿O porqué no les dicen “te pago la mitad, para poder pagar algo también a los músicos”? Volvemos a lo que te decía antes, quizá sea porque la música es efímera, no se puede tocar igual que un croassan, quizá sea eso, o quizá sea que la cultura para algunas personas, tiene menos valor que otras cosas más palpables, tal vez es un tema de educación, de valores y de RESPETO. Tal vez.

Lo que sí que tengo claro, es que voy a seguir haciendo música, y defendiendo la profundidad de lo efímero de un concierto, porque en lo efímero está lo perdurable, esa experiencia vivida, que cada vez que oigas esa canción, recordarás. Eso tiene un valor, aunque no un precio.

Dale valor a la música.

* (En otro post te hablaré del 10%, el criterio que sigo para hacer conciertos POR AMOR AL ARTE).

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