Os presento a mi padre

Hola Valerosas y Valerosos!

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Hoy os quiero presentar a mi padre.

Se llama Miguel.

Y además de trabajar de mecánico-soldador en una empresa en la que fabricaban vidrio (vasos, copas, etc.), él tenía su huerto y sus cabras, su verdadera pasión. Un rebaño que sacaba a pasturar todos los días al terminar el trabajo.

Además de eso, cuando yo iba al colegio, él formaba parte del la Asociación de Padres y Madres de Alumnos, y era un miembro activo en la organización de actos y festejos del colegio. Pero no sólo eso, además todos los domingos por la mañana, proyectaba una película (hacía cíne, decían los niños), para que todos pudiéramos disfrutar del arte del sonido y las imágenes en movimiento. Todavía recuerdo la máquina Súper 8 y las bovinas de las películas que íbamos a buscar los viernes por la tarde.

Con tanto ajetreo (los que me conocéis un poco, ya debéis ver de dónde me viene el ser una persona tan activa e implicada, tanto en las cuestiones sociales, como en el hecho de emprender proyectos), pues bien, como decía, con tanto ajetreo, mi padre, además se encargaba de gestionar las actividades extraescolares del colegio, y una de ellas fue la música. Yo me apunté desde el principio, y como las clases de música iban creciendo en alumnos, y otros niños y niñas del pueblo, pero que no eran de ese colegio, querían también aprender música, mi padre y otros padres amigos suyos, pidieron permiso al Ayuntamiento, para fundar una escuela de música. Y así fue como nació la Escuela de Música Enric Granados, de la mano de unos padres implicados en las inquietudes musicales no sólo de sus hijos, sinó de toda la población.

Hoy tengo el orgullo de poderos decir, que esa escuela de música que un pastor-mecánico-soldador, y otros padres fundaron, cumple 30 años, y tiene un gran número de alumnos estudiando actualmente todas las formas, tempos y colores de la música.

Mi padre siempre colaboró en las actividades de la Escuela de Música por AMOR AL ARTE, nunca mejor dicho.

Y todo y no saber nada de música, ni tocar ningún instrumento, mi padre ha dejado un legado musical impagable. Y es por eso, por todo lo que ha hecho por mí y por todas las personas que hoy pueden estudiar música, y las que estudiarán, por lo que le quiero dar las gracias.

Así que papa: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

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