La alta sensibilidad

Hola Valeroso, hoy te quiero hablar de la alta sensibilidad.

El término PAS (Persona Altamente Sensible) fue acuñado por la Dra. en psicología Elaine Aron en los años 90.

La alta sensibilidad es un rasgo por el cual ciertas áreas del cerebro de una persona, relacionadas con el sistema nervioso, están más desarrolladas. Ocasionando que dicha persona sea capaz de captar un mayor volumen de estímulos del entorno.

Esto implica una mayor empatía emocional, mayor capacidad de identificar moldes, detalles y sutilezas, así como una emocionalidad más intensa.

Se trata de un rasgo innato y, en diferente grado y medida, afecta al 20% de la población, con independencia de su sexo.

El resto de la población no significa que no sea “sensible”, sino que, sencillamente, su sistema nervioso no capta ese volumen elevado de información y por tanto su umbral de percepción es menor.

Las personas altamente sensibles son conscientes de sutilezas, detalles y, por tanto, de pequeños cambios en su entorno.

Necesitan y disfrutan de estar a solas con frecuencia.

Tienen facilidad para imaginar, proyectar y enamorarse.

Tienen un universo interior muy rico, ven con rapidez moldes y conexiones.

Son personas perfeccionistas, detallistas y observadoras.

Revelan cierta espiritualidad, se conmueven con facilidad ante manifestaciones artísticas: música, cine, pintura,….

Son conscientes constantemente de estímulos como ruidos, olores, texturas, temperaturas….

A partir de estas características principales, la alta sensibilidad admite grados y umbrales.

En definitiva, no se trata de un esquema rígido, sino de un rasgo innato que se produce de forma unipersonal en cada PAS, según su bagaje, experiencia vital, etc.

La alta sensibilidad NO es un defecto o minusvalía, ni una enfermedad.

Tampoco debe ser confundida con la hipersensibilidad, el síndrome de Asperger, trastornos como TDA, etc.  ya que todos son conceptos diferentes entre sí.

Símplemente es como vivir hacia adentro.

¿Por qué te cuento todo esto? Es simple, personalmente siempre he sentido que era una persona muy sensible, y así me lo habían hecho saber, “demasiado sensible, un poco rara, viviendo la vida intensamente, sacando siempre la emoción de todo”.

Y eso, en ocasiones, me había hecho sentir un poco mal.

Yo nunca he podido comprender que entre seres humanos, donde se supone que tiene que florecer el sentimiento, la emoción, la solidaridad y ayudarnos a ser mejores personas, me encontrara con un exceso de competitividad, con tendencia a pisar al de al lado para prosperar. No lo entendía, ni lo entiendo. Llevo mal la agresividad y la injusticia, llevo mal el porque sí y el porque lo digo yo. Llevo mal la imposición y el abuso, todo eso me saca de quicio.

A mí me afecta el dolor del otro y eso me ha impulsado siempre a ayudar. Pero también me ha llevado a que personas cercanas cogieran de mi, y tiraran de mi…. Hasta que llegó el punto que entendí que a quien tenía que impulsar era a mí misma.

De todo esto me hice consciente cuando descubrí que era PAS. Siempre digo que soy “Musicautora de canciones escritas con el corazón” con el corazón y el alma. Porque cada canción la he sentido, la he vivido, la he llorado, la he reído, y ahora la comparto Contigo.

Como persona altamente sensible, tuve que entender que la alta sensibilidad existe, que es un rasgo y que yo lo tengo. Para entenderlo, tuve que repensar mi vida, especialmente mi infancia, desde esta perspectiva, y sanar lo negativo.

La importancia de que una persona altamente sensible se conozca, es aún mayor. Tuve que aprender a darme cuenta de que no se puede fluir ni con todo, ni con todo el mundo. Porque los PAS necesitamos relaciones significativas.

Un 20% de la población tiene rasgos de alta sensibilidad, y eso no es un problema, pero al otro 80% le cuesta comprenderlo porque no lo ven normal. Para entender la alta sensibilidad hay que entender esto porque lo importante es que las personas seamos comprendidas.

Y por eso necesito resguardarme, en ocasiones.

A veces no es fácil, porque resulta complicado encajar en un mundo con “demasiados alfileres”, con demasiado ruido, egoísmos y dobles intenciones. Los sentidos de las personas con alta sensibilidad son tan vulnerables como privilegiados, pueden sentir lo que otros no perciben, o hacerlo a una intensidad tan elevada que el mundo se muestra ante ellos con un abanico de realidades que a otros, se les escapan.

¿Qué hace en realidad que una persona con alta sensibilidad sea de esta forma? ¿Es genético? ¿Por qué sufren más que otros? ¿Por qué el amor es a la vez tan intenso y doloroso en sus relaciones? ¿Por qué disfrutan de su soledad y a la vez, son tan sociables?

Es porque nos ha tocado vivir con unas “gafas invisibles” que nos hacen ver el mundo de otro modo, y con un corazón más abierto, a la vez que vulnerable.

Las personas con alta sensibilidad disponemos de un rasgo, de una forma de sentir y entender el mundo a través de un sistema neurosensorial más agudo, más fino. Y no es lo que tenemos, ES LO QUE SOMOS, de ahí que debamos aprender a vivir desde el corazón  y con este maravilloso don, por eso puedes leer en mi disco: a las personas PAS “Tómatelo como un superpoder”.

Para saber más: PAS

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